Definitivamente es importante resaltar una y otra vez, para las generaciones actuales y las futuras, que no importa cuánto cambie el mundo, la educación de la familia, la educación en casa, siempre va a privar, sobre aquellas que se adquieran luego.

La familia, ese pequeño grupo conformado por los padres y hermanos, va a marcar nuestras vidas por siempre. Lo primero que aprenden los niños es a copiar modelos, y los modelos que copian son los que ven día a día, los que se repiten frente a él diariamente. Esas conductas que manifestamos los adultos frente a los niños van a ser su primer ejemplo de comportamiento. El trato respetuoso y cariñoso es algo que se aprende en el hogar, no en la escuela. Las primeras enseñanzas quedaran grabadas en el niño y su conducta en general será un reflejo de lo que ha tenido en su casa. A medida que crecen los patrones van cambiando, pero la base se mantendrá incólume.

La verdad es que educar a un hijo, es una de las tareas más difíciles de la vida, ya que nunca sabemos si lo hacemos bien o mal. Al final lo que perseguimos todos los padres, es que nuestros hijos sean felices. Sin embargo para ello es importante darles reglas, para que puedan vivir armónicamente en una sociedad que con el paso de los años se nos vuelve ajena y serán ellos los actores. Pero si no tienen reglas difícilmente serán felices, ya que cada vez la sociedad es más competitiva. Todos queremos hacerlo bien, pero en esencia: “hay que ser firme en la combinación de amar y tener disciplina”.

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