Por eso a veces merodeo el pasado,
por esa cara tuya que de niña es tan mujer…
por eso purifico con poemas mis pecados
y en tu cuarto adornado con estampitas juveniles
vuelvo a ser lo que aquel día quise ser.

Por esa sonrisa tuya tan sabor a mandarina
que los años no han podido marchitar,
por esa falda corta, corto envoltorio para esa golosina
anhelada por un tripón que un día
la quiso saborear.

Hoy lo sé, ayer también yo lo sabía,
lo confirmé a mi vieja edad ¡tiempo implacable!
al ver, por esas casualidades de la vida
lo que en mí ya es eterno;
tu rostro de princesa en la impecable elegancia blanco y negro de una fotografía.
Esa belleza
colgada en el ayer
me atrapa en un laberinto de recuerdos
pero hoy
por obra del amor y de la fantasía
y por virtud de su majestad la poesía
usted
señorita de ayer y señora de hoy,
sin que usted  sospeche mi  sutil atrevimiento,
esta noche, como ayer,
quisiera hacerla mía.

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