Por Maria Milagros Cabone Cohen

En el proceso educativo todos tenemos responsabilidad: la escuela, el maestro, el estudiante, los padres, las madres y/o representantes, el estado y la sociedad en general.

Días atrás, una de mis estudiantes al presentar un taller cometió muchos errores; lo que me llevó a evaluarla con un puntaje muy ajustado, casi aplazada. Al conversarlo con una colega me dijo… ¿y qué de tu 50% de responsabilidad? Al momento no lo acepté y le argumenté que no asumía ese porcentaje porque se habían atendido todos los aspectos en las tutorías, sin embargo, ese planteamiento me dejó pensando y  tomé decisiones, cerrar las brechas que yo había dejado abiertas.

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El principio de corresponsabilidad  asigna el 50% a cada uno, sin embargo, es común escuchar… ¡yo cumplí hasta donde pude! ¡Yo hago mi trabajo! ¡Yo pago lo que me dicen! , entre otros, y con eso pretendemos delegar nuestro porcentaje de responsabilidad. Este principio es indeclinable y tiene implícito lo que yo llamo FEC (Familias y Escuelas Consistentes). Debemos participar activamente para crear consistencia educativa pues esto representa la única fórmula para asumir la corresponsabilidad.

La corresponsabilidad parte desde el mismo momento que seleccionamos el colegio para nuestros hijos. Nos parece fabuloso que el estudiante a los 4 años ya esté leyendo aunque esto pueda atropellar sus procesos cognitivos, nos gusta porque dan (X) religión y esa es la que se “practica” en casa, porque dan tal deporte o porque es bilingüe, sin embargo, cuando lo  niveles de exigencias se vuelven una dificultad para la familia porque el estudiante no los alcanza dentro de su proceso cognitivo normal o porque la religión es muy ortodoxa o porque la práctica del deporte exige mucho compromiso de tiempo:¡gran problema!, en ese momento comenzamos a criticar lo que nosotros exigimos y que el colegio diseñó para satisfacernos.

Al comenzar este año escolar, asumamos nuestra corresponsabilidad, diseñando espacios de participación activa, proponiendo estructuras de comunicación  asertiva y menos protocolares que dificultan el acercamiento, planificando juntos las líneas de acción, claro, dentro de las políticas educativas e institucionales. Diseñen en conjunto, estrategias de enseñanza y aprendizaje que respeten las individualidades y los procesos, planteen una evaluación formativa, practiquen en la escuela y la casa los mismos valores y principios.

Al asumir nuestro 50%, disminuiremos los juicios unilaterales y comenzaremos a buscar puntos de encuentro. Recuerden, la corresponsabilidad se dará si hay FEC.

Fuente: Edición 9 Aldea Magazine

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