Son muchas y cada dia mas las voces de mujeres que deciden salir del silencio, y defender sus derechos sin importar el costo emocional y social que ello signifique. Ese valor está presente en mujeres de todas las épocas quienes se atrevieron a expresar sus pensamientos y opiniones y otras con sus acciones dejaron su huella en la historia.  El manifiesto titulado La declaración universal de los derechos de la mujer y la ciudadana, fue escrito en 1791, por una mujer llamada Olimpia de Gouges inspirada por las ideas de la revolución francesa. Olimpia había nacido en Paris en el seno de una humilde familia. No fue una exitosa escritora, a pesar de sus esfuerzos sostenidos por lograrlo. Fue criticada y ridiculizada en público por tratar de organizar a las mujeres y oponerse al terror jacobino. Fue perseguida y murió guillotinada. En el epilogo de la declaración escribía “Mujer, despierta; el rebato de la razón se hace oír en todo el universo; reconoce tus derechos. El potente imperio de la naturaleza ha dejado de estar rodeado de prejuicios, fanatismo, superstición y mentiras. La antorcha de la verdad ha disipado todas las nubes de la necedad y la usurpación. El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuándo dejaréis de estar ciegas?  ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución?  Un desprecio más marcado, un desdén más visible. […] Cualesquiera sean los obstáculos que os opongan, podéis superarlos; os basta con desearlo.”  

Han transcurrido más de 220 años, y este manifiesto sigue siendo aun hoy dia, uno de los documentos feministas más radicales. Sin embargo, pese a los años que han pasado la violencia contra la mujer constituye hoy por hoy objeto de debate y discusión en foros nacionales e internacionales.

Especial atención ha tomado el tema de la violencia domestica como lo demuestra la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer. Pero a pesar de que en la mayoría de los países existen interdictos de protección no es menos cierto que estos no son suficientes, así como tampoco los recursos judiciales para garantizar los derechos de la víctima. Ello trae como consecuencia el temor de la mujer efectuar la denuncia. La violencia domestica constituye una de las violaciones a los derechos humanos mas sistemática y generalizada en la actualidad y no debemos aceptar que la mujer siga siendo abusada física o emocionalmente. Quizás los gobiernos pudieran hacer uso de su sistema educativa y realizar campañas de sensibilización para prevenir la violencia contra la mujer. Muchas veces el desconocimiento generalizado de los recursos y mecanismos que ofrecen los gobiernos y órganos internacionales no son conocidos, razón por la cual hay que buscar los medios para la continua difusión informativa y que todos los días en cualquier lugar del mundo haya una mujer que levante la voz y diga “basta” y haga valer sus derechos irrevocables e inalienables a vivir en libertad y en condiciones de igualdad, dignidad y felicidad.

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