Por:Luis Eduardo Cortés Riera. cronistadecarora@gmail.com

Han transcurrido largos y prolongados 200 años desde que fallece en Yacuanquer, en la hermana República de Colombia, el Héroe de la Independencia de Suramérica, el venezolano, caroreño y arenalense General de División Pedro León Torres Arriechi. Había sido herido mortalmente por la metralla en la decisiva, pero excesivamente cruenta Batalla de Bomboná, encuentro armado de la Campaña del Sur liderada por el Libertador Simón Bolívar, y tras larga agonía perecer el día 22 de agosto de 1822.

Había nacido Pedro León Torres, un día después que se celebra el Juan el Bautista, santo patrón de la ciudad del Portillo, el 25 de julio de 1787 y fue bautizado en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Carora. La fe de bautismo, firmada por su futuro maestro, el sacerdote y bachiller Félix Espinoza de Los Monteros, no nos indica dónde nace este Prócer de la Independencia Suramericana, que ofrenda su vida por la libertad del Continente americano cuando apenas cifraba los 34 años de edad. Los dioses los prefieren jóvenes.

La repatriación a la República Bolivariana de Venezuela de los restos mortales del General de División Pedro León Torres Arriechi, es una deuda histórica que debemos cumplir a cabalidad y que no debemos aplazar de manera alguna los venezolanos del tercer milenio. El presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha dado precisas instrucciones televisivas para que este año Bicentenario del Fallecimiento del Héroe de Bomboná, sean repatriados sus restos mortales para que reposen en el Panteón Nacional, Caracas, junto a su madre Juana Francisca Arriechi y sus numerosos Hermanos, llamados con justeza por el escritor merideño Don Tulio Febres Cordero (1860-1938) los Siete Macabeos de la Independencia o los Siete Infantes de Lara, un martirologio con resonancias en la Biblia, el libro de los libros, tal como lo llama George Steiner, que no tiene parangón en la historia patria, lo cual es digno destacar para orgullo de la caroreñidad, los larenses y venezolanos.

Foto cortesía de Diario El Informante

Venezolano, nacido en Cubiro, Estado Lara. Doctor en Historia por la Universidad Santa María de Caracas, 2003. Docente del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Barquisimeto. Cronista Oficial de Municipio Torres, Carora. Miembro de la Fundación Buría. Ganador de la Segunda Bienal Nacional de Literatura Antonio Crespo Meléndez, 2014, con el ensayo: Rafael Domingo Silva Uzcátegui, más allá de la Enciclopedia Larense, Psiquiatría y literatura modernista. Colaborador de las revistas literarias: Archipiélago, de México; Letralia; Carohana; Mayéutica, CISCUVE; Columnista del diario El Impulso de Barquisimeto. Autor: Del Colegio La Esperanza al Colegio Federal Carora, 1890-1937, La gallarda serpentina de El Negro Tino Carrasco; Ocho pecados capitales del historiador; Enciclopedia Temática del Estado Lara; Iglesia Católica, cofradías y mentalidad religiosa en Carora.

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