Cuando éramos muchachos comúnmente íbamos caminando al colegio en la encantadora ciudad de Caracas.

En los meses de mayo y junio, justo antes del inicio de la temporada de lluvias en Venezuela, era muy frecuente que viéramos los árboles llenos de un animal volador con un sonido muy ruidoso y característico que llamamos comúnmente la «chicharra«.

Esos animales los describe muy bien Marcos Toro en su artículo “Verdades y mentiras acerca de las chicharras”, quien indica lo siguiente:

“Chicharras, cigarras, cicadas, coyuyos, como usted prefiera llamarle. Todos las conocemos bien: unos “bichos” de un tamaño considerable, parecidos a las cucarachas, pero más ruidosas, con grandes ojos y una fascinación para lanzarse a bocajarro en contra de la cabeza de sus aterradas víctimas, los humanos (un dato curioso, es que las chicharras son atraídas por el sonido de las herramientas eléctricas).

Me atrevo a decir que todos los venezolanos hemos tenido una experiencia con estos insectos, nadie se queda atrás. Algunos contarán que se les enredó una en el pelo, otros que no pudieron dormir porque se les metió una de estas cosas en la habitación y otros, que se las ponían como adorno en las camisas del colegio… millones de experiencias alrededor de estos invertebrados. Hay quienes dicen que incluso hasta anuncian la llegada de la lluvia.”

Leer el artículo completo acá:
https://www.fundacionciev.com/verdades-y-mentiras-acerca-de-las-chicharras/

Sin embargo, el hecho de haber nacido y crecido con la rutina de la aparición de esos animalitos cada año no fue suficiente para no asombrarnos cuando nos enterarnos que en ciertos estados de los Estados Unidos aparecen «Las Cicadas» (su nombre en inglés), en un ciclo de cada diecisiete años. Este fenómeno lo anuncian de manera importante las televisoras y hasta la prensa más relevante del país.

Es de destacar que en otros estados, como la Florida, nunca nos hemos encontrado con la chicharra.

Durante varias semanas antes de la llegada comienzan a suministrar información de su pronta aparición, con recomendaciones de acciones a seguir, sobre todo para proteger matas recién sembradas.

Y entonces nos damos cuenta de lo poco que sabemos de la chicharra a pesar de haber formado parte de nuestra juventud, ya que:

  1. Nunca supimos que ellos salen de la tierra.
  2. Que se alimentan de las raíces de los árboles y arbustos.
  3. Que ellas producen un ruido de hasta 90 decibeles.
  4. Que los estudios indican que salen a la superficie cuando su temperatura está a aproximadamente 17º C.
  5. Que el ruido lo producen los machos atrayendo a las hembras.
  6. Que hay unos estados en los Estados Unidos que tienen chicharras cada año pero es de otro tipo. Deben ser como las venezolanas porque yo las recuerdo todos los años.

Esto ha sido una experiencia maravillosa, ya que el ruido de estos animalitos nos recordó la juventud y la bella época escolar.

 

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